Habermas nos entrega ciertas tareas que considera necesarias para una teoría crítica de la sociedad. De esta forma, se cuestiona si es necesario o posible encontrar en las ciencias sociales actuales algún sustituto de la teoría del valor de Marx, que permita generar distintas relaciones entre teorías relativas con las dimensiones “sistema” y “mundo de la vida”.
El autor pretende demostrar como es posible analizar ciertos procesos de abstracción que Marx consideraba reales e indispensables mediante la no utilización de un equivalente a su teoría del valor. Según este, la teoría de Marx conllevo a una exigencia metodologica, en donde, todo sistema que desembocara correctamente bajo una descripción sistémica debía y podía entenderse como un proceso basado en la cosificación del trabajo.
Podemos ver que en el crecimiento del poder monetario-burocrático surgen ciertos desajustes que afectan a distintos ámbitos, incluidos ámbitos de acción que no son capaces de ajustarse a mecanismos de integración sistémica sin antes producir, en palabras de Habermas, efectos laterales patológicos.
Habermas también se basa en la teoría de Parsons y mediante esta crea la hipótesis de que los limites mencionados anteriormente se pueden superar con la introducción e integración de los aportes sistémicos en los planos relacionados con la integración social, la reproducción cultural y por ultimo, la socialización.
Los aportes metodológicos que nos otorga Habermas apuntan directamente a una forma de explicación conceptual, en donde, pretende dilucidar que significa para toda reproducción simbólica que la acción comunicativa se vea permutada por otro tipo de acciones ordenadas por medios. Esto lo podemos ver, en “que el lenguaje sea sustituido por medios como el dinero y el poder en su función de coordinar la acción”. (Habermas (1999), Teoría de la acción comunicativa II: critica de la razón funcionalista, Pág.529).
Con esto, al intentar introducir la acción sobre un mecanismo de coordinación distinto al de su propia acción, solo conseguiremos una cosificación, que vendría siendo una especie de desconfiguracion patológica de los fundamentos comunicativos del mundo de la vida.
Esto es preponderante en la teoría de Habermas, ya que, este plantea que la cosificación y las “abstracciones reales” pasan a constituir un ámbito objetual independiente, o sea, objetos capaces de ser investigados empíricamente sin la necesidad de otras teorías, como en el caso de la teoría del valor en Marx.
La teoría critica por medio de la acción comunicativa que plantea Habermas, señala que las ciencias sociales no han sido capaces de desentrañar los inconvenientes de la racionalización social debido a que no hace mas que convertir en objeto a estos sistemas sociales, sin darse cuenta que son y están configurados históricamente en el mundo de la vida.
Habermas plantea que existen tres líneas de investigación que se encargan de afrontar los fenómenos de las sociedades modernas, sin embargo, también señala que estas jamás se topan porque se tratan de “abstracciones unilaterales” que cortan la conexión entre el sistema y el mundo de la vida. Esta conexión es esencial para poder comprender a las sociedades modernas.
1era línea: Basada en la teoría de Weber y la historiográfica marxista; según Habermas es de tipo comparativa y se basa en la historia social, posee un centro teórico construido por supuestos de diferenciación estructural, en donde, la modernización queda disminuida al mero plano de una diferenciación institucional. De acuerdo a esto, es imposible percibir la complejidad de ciertas patologías de la modernidad, tales como una correcta distinción estructural de los componentes sociales del mundo de la vida.
2da línea: El autor hace una critica a la teoría de Parsons y Luhmann señalando que una teoría sistémica de la sociedad, al ver el desarrollo de las sociedades modernas bajo un único enfoque funcionalista de las complejidades sistémicas, es inconsistente e insensible a patologías sociales como las estructuras de acción socialmente integradas.
3era línea: A partir del interaccionismo simbólico y de la fenomenologia de la hermenéutica basa sus estudios en ciertos estados de la teoría de la acción. Aquí, los procesos que dan origen a la modernización quedan reducidos a la historia de aquellos actores que deben hacer frente al mundo de la vida cotidiana. Lo que no permite comprender cabalmente ciertas patologías del carácter subjetivo de la construcción social.
Habermas mediante un estudio interdisciplinario presenta un marco de investigación, el cual posee su mayor alcance en la identificación y explicación de las patologías de la modernidad. Para esto, propone repasar tres temas que considera fundamentales:
- El espectro de temas relacionados con la primera teoría critica: Destacan los aportes de Horkheimer y otros estudiosos que propusieron una ciencia social interdisciplinar y la conversión de las “abstracciones reales en objetos de investigación empírica” (Habermas (1999), Teoría de la acción comunicativa II: critica de la razón funcionalista, Pág.535). Se puede observar una pluralidad entre temas tales como la socialización de las familias, la medios de comunicación de masas, la psicología social de protestas, la teoría del arte, entre otras.
- Puntos de unión para una teoría de la acción comunicativa: Siguiendo a Weber y Marx en el camino evolutivo del capitalismo, Habermas señala que la condición principal para cualquier proceso de modernización es la racionalización del mundo de la vida. Este es el grado de diferenciación que podemos observar en las sociedades modernas. El autor remarca el hecho de que los desajustes del mundo de la vida solo se transforman en cosificaciones de las relaciones comunicativas en las sociedades que trasladan las crisis a este mundo de la vida, o sea, las sociedades modernas. Desde la psicología social el autor plantea que la comunicaciones llevadas a cabo en un núcleo familiar están condicionadas por una especie de socialización más exigente. En relación a los medios de comunicación, destaca el que estos permiten la trascendencia de los procesos comunicativos en el tiempo.
- La teoría de la racionalidad y su contexto histórico: Para Habermas la teoría de la racionalidad y la acción comunicativa dan paso a otra alternativa respecto de la tan utilizada filosofía de la historia. Con esto, los aportes interdisciplinarios ayudan a comprender de una mejor manera el proceso de racionalización en las sociedades modernas. Por otra parte se realiza un rechazo a las pretensiones fundamentalistas, en donde, las estructuras que componen y rigen el mundo de la vida “tiene que hacer explicito un saber de fondo sobre el que nadie puede disponer a voluntad” (Habermas (1999), Teoría de la acción comunicativa II: critica de la razón funcionalista, Pág.568).
miércoles, 15 de octubre de 2008
miércoles, 8 de octubre de 2008
Reseña Tamara Mundaca
Como introducción a la teoría de la acción comunicativa II de Habermas, Parsons interpreta el concepto de sociedad y el del mundo de la vida de la teoría de la acción a partir de una visión más bien sistémica del mismo: los tres temas estructurales importantes que componen al mundo de la vida son la cultura, la personalidad y la sociedad, que vienen a ser así entendidas como subsistemas de un sistema general de acción[1]. A partir de esta idea, es que Habermas propone un concepto del mundo de la vida que se basa en la idea de que este es un componente fundamental de la acción comunicativa, y busca en este texto establecer la diferencia metodológica entre el lado externo y el lado interno de este concepto.
Para entender la diferenciación producida entre la visión interna y la externa, el enfoque debe centrarse en las relaciones que transformarán ambas perspectivas, esto es, las relaciones entre el aumento de la complejidad del sistema y el aumento de la racionalización del mundo de la vida.
La perspectiva interna viene a ser la del participante, miembro activo del mundo de la vida, que solo puede estudiarla a partir de la sociedad, con un sistema institucional establecido en ella. Desde esta perspectiva, la cultura y la personalidad, estructurantes del mundo de la vida para Parsons, no son más que entorno (siguiendo con la idea de un análisis sistémico) para Habermas.
Desde una perspectiva externa, el mundo de la vida se analiza a partir de la estructura que la conforma, siendo estos subsistemas estructurales sólo diferenciaciones en el conjunto general del que se habla. A partir de la metodología, las estructuras también deben ser capaces de desarrollar una teoría de la comunicación que sustente el conocimiento compartido de los sujetos que en el mundo de la vida viven. Esto es comprendido a través de un proceso de evolución social, que se produce cuando el grado de diferenciación en una sociedad (primitiva) es escaso, y todavía se relaciona con los mecanismos de la integración social, luego complejizándose en una sociedad moderna que genera la diferenciación de la que ya se hablaba, surgiendo también espacios de organización formal y relaciones sociales regidas por medios que ya no tienen como característica principal producir identidad.
Como se menciona anteriormente, para Habermas va aparejado a un proceso de complejización del sistema y de racionalización del mundo de la vida, en donde este último viene a ser lo que le da consistencia al sistema social.
Los distintos modelos que los teóricos a lo largo del tiempo han hecho sobre el mundo de la vida, buscan primordialmente una distinción entre las estructuras que la contienen y la conexión que esta tiene para los presupuestos de una acción comunicativa, razón que intenta explicar Habermas al mostrar cómo las imágenes míticas del mundo borran las diferencias categoriales entre el mundo objetivo, mundo social, y mundo subjetivo, y cómo ni siquiera establecen un corte claro entre las interpretaciones del mundo y la realidad.[2]
Es por esto que Habermas reconoce cuatro mecanismos de características sistémicas que se han sucedido evolutivamente para dar paso a nuevos niveles de integración en la sociedad; estos son la diferenciación segmentaria, 2) la estratificación, 3) la organización estatal, y 4) medio de control sistémico, en donde simultáneamente, la racionalidad ha aumentado por la progresiva liberación del potencial comunicativo de la acción.
Mientras los mecanismos sistémicos y los que se preocupan de la integración social estén anclados a estructuras sociales previamente dadas, no podrán diferenciarse, debiéndose producir para ello un desligamiento de las estructuras existentes, lo que significa que la complejidad solo aumenta cuando es introducido un nuevo mecanismo sistémico.
Así también, a partir de las formaciones sociales, no podemos distinguirlas únicamente por su grado de complejidad sistémica.
Estas están definidos por complejos de instituciones, diferenciándose de forma segmentaria en cuatro etapas: 1) Sociedades primitivas igualitarias, 2) Sociedades primitivas jerarquizadas, 3) Sociedades de clases, políticamente estratificadas y 4) sociedades de clase, económicamente instituidas.
Todo lo anterior demuestra la progresiva autonomización a la cual se ven inmersos los componentes atribuidos al mundo de la vida, que son generados por la misma diferenciación metodológica que se hace en primera instancia.
La evolución moral y jurídica de una sociedad también genera una alteración en el proceso de integración de la que son partes las sociedades, ya que altera los valores morales de los cuales se rige cualquier sociedad, generalizándolos. Simultáneamente a ellos, la acción comunicativa se desliga de los valores morales que antes los unía y se demuestra así el desacoplamiento que se produce entre la integración sistémica y el desacoplamiento estructural, que también asume un cambio entre los mecanismos de coordinación de la acción.
El estudio sistemático que plantea Habermas también se traduce a las formas de entendimiento que limitan este concepto de sociedad y las formas de comunicación que en ella (establecida por una evolución social) se producen, siendo primordial la distinción para una comprensión de la teoría de la comunicación que propone.
[1] “Teoría de la acción comunicativa II”, critica de la razón funcionalista, Habermas, año 1999
Pp216.
[2]“Teoría de la acción comunicativa II”, critica de la razón funcionalista, Habermas, año 1999
pp. 224.
Para entender la diferenciación producida entre la visión interna y la externa, el enfoque debe centrarse en las relaciones que transformarán ambas perspectivas, esto es, las relaciones entre el aumento de la complejidad del sistema y el aumento de la racionalización del mundo de la vida.
La perspectiva interna viene a ser la del participante, miembro activo del mundo de la vida, que solo puede estudiarla a partir de la sociedad, con un sistema institucional establecido en ella. Desde esta perspectiva, la cultura y la personalidad, estructurantes del mundo de la vida para Parsons, no son más que entorno (siguiendo con la idea de un análisis sistémico) para Habermas.
Desde una perspectiva externa, el mundo de la vida se analiza a partir de la estructura que la conforma, siendo estos subsistemas estructurales sólo diferenciaciones en el conjunto general del que se habla. A partir de la metodología, las estructuras también deben ser capaces de desarrollar una teoría de la comunicación que sustente el conocimiento compartido de los sujetos que en el mundo de la vida viven. Esto es comprendido a través de un proceso de evolución social, que se produce cuando el grado de diferenciación en una sociedad (primitiva) es escaso, y todavía se relaciona con los mecanismos de la integración social, luego complejizándose en una sociedad moderna que genera la diferenciación de la que ya se hablaba, surgiendo también espacios de organización formal y relaciones sociales regidas por medios que ya no tienen como característica principal producir identidad.
Como se menciona anteriormente, para Habermas va aparejado a un proceso de complejización del sistema y de racionalización del mundo de la vida, en donde este último viene a ser lo que le da consistencia al sistema social.
Los distintos modelos que los teóricos a lo largo del tiempo han hecho sobre el mundo de la vida, buscan primordialmente una distinción entre las estructuras que la contienen y la conexión que esta tiene para los presupuestos de una acción comunicativa, razón que intenta explicar Habermas al mostrar cómo las imágenes míticas del mundo borran las diferencias categoriales entre el mundo objetivo, mundo social, y mundo subjetivo, y cómo ni siquiera establecen un corte claro entre las interpretaciones del mundo y la realidad.[2]
Es por esto que Habermas reconoce cuatro mecanismos de características sistémicas que se han sucedido evolutivamente para dar paso a nuevos niveles de integración en la sociedad; estos son la diferenciación segmentaria, 2) la estratificación, 3) la organización estatal, y 4) medio de control sistémico, en donde simultáneamente, la racionalidad ha aumentado por la progresiva liberación del potencial comunicativo de la acción.
Mientras los mecanismos sistémicos y los que se preocupan de la integración social estén anclados a estructuras sociales previamente dadas, no podrán diferenciarse, debiéndose producir para ello un desligamiento de las estructuras existentes, lo que significa que la complejidad solo aumenta cuando es introducido un nuevo mecanismo sistémico.
Así también, a partir de las formaciones sociales, no podemos distinguirlas únicamente por su grado de complejidad sistémica.
Estas están definidos por complejos de instituciones, diferenciándose de forma segmentaria en cuatro etapas: 1) Sociedades primitivas igualitarias, 2) Sociedades primitivas jerarquizadas, 3) Sociedades de clases, políticamente estratificadas y 4) sociedades de clase, económicamente instituidas.
Todo lo anterior demuestra la progresiva autonomización a la cual se ven inmersos los componentes atribuidos al mundo de la vida, que son generados por la misma diferenciación metodológica que se hace en primera instancia.
La evolución moral y jurídica de una sociedad también genera una alteración en el proceso de integración de la que son partes las sociedades, ya que altera los valores morales de los cuales se rige cualquier sociedad, generalizándolos. Simultáneamente a ellos, la acción comunicativa se desliga de los valores morales que antes los unía y se demuestra así el desacoplamiento que se produce entre la integración sistémica y el desacoplamiento estructural, que también asume un cambio entre los mecanismos de coordinación de la acción.
El estudio sistemático que plantea Habermas también se traduce a las formas de entendimiento que limitan este concepto de sociedad y las formas de comunicación que en ella (establecida por una evolución social) se producen, siendo primordial la distinción para una comprensión de la teoría de la comunicación que propone.
[1] “Teoría de la acción comunicativa II”, critica de la razón funcionalista, Habermas, año 1999
Pp216.
[2]“Teoría de la acción comunicativa II”, critica de la razón funcionalista, Habermas, año 1999
pp. 224.
Reseña Quiroz
Habermas en este artículo pretende analizar la racionalidad de cuatro conceptos sociológicos referentes a la acción a través del estudio de las relaciones que estos conceptos establecen entre el actor y el mundo, ya que considera que es raro que en sociología se expliciten las relaciones entre actor y el mundo en el que se desenvuelve.
El primer concepto de la acción que aborda el autor es el de la acción teleológica, acción que implica que elector realiza un fin o hace que se produzca un estadote las cosas deseado, eligiendo en una situación dada los medios mas congruentes y aplicándolos de manera adecuada (pp. 122, tomo I), esta definición implica una relación del actor con un solo mundo objetivo, frente al cual el actor esta dotado de las capacidades cognitivas para formar opiniones e intenciones frete al mundo objetivo, el cual pretende intervenir par lograr sus fines o estados futuros deseados.
Otro es el caso del segundo concepto, la acción regulada, en este caso elector se relaciona con dos mundos junto al mundo objetivo emerge el mundo social. Además este concepto no considera la acción solitaria de un actor que se enfrenta a la acciones de otros actores, sino que considera al actor como inmerso en un grupo. Un mundo social consta de un contexto normativo que fija que interacciones pertenecen a la totalidad de las relaciones interpersonales legítimas (pp.128, Tomo I). La existencia de este mundo social implica que los actores realizan sus acciones según las normas, ya sea ciñéndose a ellas o rompiéndolas, no obstante esta característica, la de actuar en conformidad con las normas, presupone que el agente puede distinguir entre los componentes fácticos y los componentes normativos de su situación de acción, es decir entre las condiciones y medios, y los valores.
El tercer concepto referente a la acción es el de “acción dramaturgica”, Habermas reconoce como propio de este concepto el ver a la interacción social como “Un encuentro donde los participantes constituyen unos para los otros un publico visible y se representan mutuamente” (pp 131, Tomo I). Al presentar ante los demás una determinado lado de si mismo, esto presupone que elector debe relacionarse con su propio mundo subjetivo, no obstante esta capacidad no es suficiente y se debe tener también una correspondencia con el mudo externo con el fin de tener nociones acerca de las posibles repuestas del publico ante la performance, esto establece en este tipo de acción también una relación entre dos mundos el mundo externo y el mundo interno.
Luego de la revisión de estos tres conceptos el autor es capas de encadenar un concepto propio, la acción comunicativa, que a diferencia de los otros tipos de acción incorpora en el análisis el aspecto del medio lingüístico, que para Habermas las concepciones anteriores de acción solo habrían abordado de forma unilateral y parcial, es decir centrándose solo en uno de los aspectos del lenguaje que era congruente con la concepción de acción en cuestión. Es así como el modelo teleológico de acción concibe al lenguje como una herrameinta o medio para influir en otros, para así ser capaces de alcanzar fines o estados futuros de las cosas que les sean deseables. El modelo normativo de la acción concibe al lenguaje como un transmisor de valores culturales y que es portador de un consenso. En el caso de la acción dramturgica se vería al lenguaje como un medio para la auto escenificación y el lenguaje es asimiladoa formas estilísticas y estéticas de expresión (pp.137, Tomo I)
Luego de estas consideraciones se puede llegar a una definición de lo que es la acción comunicativa que para Habermas podría definirse como “La interacción de por lo menos dos individuos capaces de lenguaje y de acción (ya se con medios verbales o medios extra verbales) entablan una relación interpersonal. Los actores buscan entenderse, para así lograr coordinar de común acuerdo sus planes de acción y con ello la acción.”(pp. 124, Tomo I). El concepto de acción comunicativa tiene detrás una concepción de lenguaje como una herramienta para el entendimiento e interacción con otros actores, además de los aspectos que fueron considerados en otras tradiciones, pero que veían de forma parcial.
Respecto a los temas del leguaje su derrotero y formación Habermas se sostiene sobre la teoría de G.H: Mead y la explicación que este hace acerca del subimiento del lenguaje desde señas que solo tenían sentido en un contexto dado cuyo valor comunicativo y explicativo era limitado, hacia símbolos mas elaborados pero aun de alcance limitado, pues no contaría con un contexto o trasfondo de significados comunes, sino que se trataría de significados pertinentes a cada uno de los actores, es decir significados parciales, en este escenario el entendimiento estaría dado a través del proceso de colocarse en el lugar del otro, para así interpretar lo que este entiende. Finalmente se daría el paso a símbolos y significados compartidos sobre los cuales se pueden establecer relaciones de comunicación de alta complejidad.
El primer concepto de la acción que aborda el autor es el de la acción teleológica, acción que implica que elector realiza un fin o hace que se produzca un estadote las cosas deseado, eligiendo en una situación dada los medios mas congruentes y aplicándolos de manera adecuada (pp. 122, tomo I), esta definición implica una relación del actor con un solo mundo objetivo, frente al cual el actor esta dotado de las capacidades cognitivas para formar opiniones e intenciones frete al mundo objetivo, el cual pretende intervenir par lograr sus fines o estados futuros deseados.
Otro es el caso del segundo concepto, la acción regulada, en este caso elector se relaciona con dos mundos junto al mundo objetivo emerge el mundo social. Además este concepto no considera la acción solitaria de un actor que se enfrenta a la acciones de otros actores, sino que considera al actor como inmerso en un grupo. Un mundo social consta de un contexto normativo que fija que interacciones pertenecen a la totalidad de las relaciones interpersonales legítimas (pp.128, Tomo I). La existencia de este mundo social implica que los actores realizan sus acciones según las normas, ya sea ciñéndose a ellas o rompiéndolas, no obstante esta característica, la de actuar en conformidad con las normas, presupone que el agente puede distinguir entre los componentes fácticos y los componentes normativos de su situación de acción, es decir entre las condiciones y medios, y los valores.
El tercer concepto referente a la acción es el de “acción dramaturgica”, Habermas reconoce como propio de este concepto el ver a la interacción social como “Un encuentro donde los participantes constituyen unos para los otros un publico visible y se representan mutuamente” (pp 131, Tomo I). Al presentar ante los demás una determinado lado de si mismo, esto presupone que elector debe relacionarse con su propio mundo subjetivo, no obstante esta capacidad no es suficiente y se debe tener también una correspondencia con el mudo externo con el fin de tener nociones acerca de las posibles repuestas del publico ante la performance, esto establece en este tipo de acción también una relación entre dos mundos el mundo externo y el mundo interno.
Luego de la revisión de estos tres conceptos el autor es capas de encadenar un concepto propio, la acción comunicativa, que a diferencia de los otros tipos de acción incorpora en el análisis el aspecto del medio lingüístico, que para Habermas las concepciones anteriores de acción solo habrían abordado de forma unilateral y parcial, es decir centrándose solo en uno de los aspectos del lenguaje que era congruente con la concepción de acción en cuestión. Es así como el modelo teleológico de acción concibe al lenguje como una herrameinta o medio para influir en otros, para así ser capaces de alcanzar fines o estados futuros de las cosas que les sean deseables. El modelo normativo de la acción concibe al lenguaje como un transmisor de valores culturales y que es portador de un consenso. En el caso de la acción dramturgica se vería al lenguaje como un medio para la auto escenificación y el lenguaje es asimiladoa formas estilísticas y estéticas de expresión (pp.137, Tomo I)
Luego de estas consideraciones se puede llegar a una definición de lo que es la acción comunicativa que para Habermas podría definirse como “La interacción de por lo menos dos individuos capaces de lenguaje y de acción (ya se con medios verbales o medios extra verbales) entablan una relación interpersonal. Los actores buscan entenderse, para así lograr coordinar de común acuerdo sus planes de acción y con ello la acción.”(pp. 124, Tomo I). El concepto de acción comunicativa tiene detrás una concepción de lenguaje como una herramienta para el entendimiento e interacción con otros actores, además de los aspectos que fueron considerados en otras tradiciones, pero que veían de forma parcial.
Respecto a los temas del leguaje su derrotero y formación Habermas se sostiene sobre la teoría de G.H: Mead y la explicación que este hace acerca del subimiento del lenguaje desde señas que solo tenían sentido en un contexto dado cuyo valor comunicativo y explicativo era limitado, hacia símbolos mas elaborados pero aun de alcance limitado, pues no contaría con un contexto o trasfondo de significados comunes, sino que se trataría de significados pertinentes a cada uno de los actores, es decir significados parciales, en este escenario el entendimiento estaría dado a través del proceso de colocarse en el lugar del otro, para así interpretar lo que este entiende. Finalmente se daría el paso a símbolos y significados compartidos sobre los cuales se pueden establecer relaciones de comunicación de alta complejidad.
Reseña 3 José Francisco Sepúlveda:
Los estudios realizados por el autor están dirigidos hacia las prácticas que realizan los individuos – o “partes” – dentro de escenarios, de los cuales dependen, que reconocen y dan por sentado.
Acerca de esto, Hemaler y Rescher, han sintetizado este procedimiento, en el cual <> localizan, clasifican, orientan, etc., otras situaciones. (GARFINKEL, 2006: 10)
Desde ese punto de vista, la gran parte de aquello que es relatado se realiza en base a estas prescripciones contextuales que no son dichas previamente, y que además le proporcionan el sentido a ello. No escapa a esta situación <> (GARFINKEL; 2006: 12), puesto que no son independientes de los contextos “socialmente organizados” en donde se generan. Las acciones, entonces, son estudiadas en la etnometodología como “un continuo logro práctico de los miembros”.
Se es imprescindible poder distinguir y reconocer cuando es que se trata de una expresión contextual – parcial, emocional, “subjetiva” – y cuando de una objetiva. Puesto que el lenguaje técnico para expresiones objetivas debe estar carente de emocionalidad subjetiva que pudiese prestarse como un limitante “léxico”, que termine por ser un sesgo en la interpretación de las acciones. Restando legitimidad a enunciados científicos rigurosos y generalizadores.
En ese sentido, el autor propone un estudio inicial sobre la reflexividad de las prácticas y de los logros de las ciencias que giran en torno a la vida cotidiana, y su administración. Porque ese ejercicio <> en sí mismo.
En base a la clasificación que los profesionales del Centro para la Prevención de Suicidios de Los Ángeles (CPS) hacen para tipificar los tipos de muerte, y encasillarlos en subgrupos, se concluye que: este tipo de acciones, que denominaremos “prácticas”, no están ajenas ni han sabido escapar de una reflexividad contextual. Por tanto, se vuelve problemático para la validez de la ciencia misma, la reproducción de esa situación.
La clasificación de los títulos, acerca de la causa de muerte en el CPS, era continuamente fijada previamente y “dictados a priori”. Significando que la investigación era guiada por el uso. Motivado finalmente por construir una explicación que sea capaz de contrastarse con otros análisis.
No obstante, analizar esa misma dinámica en las personas y su relación con lo cotidiano, es tarea de esta etnometodología, que parte asumiendo esta prescripción, por tanto, emerge con la capacidad potencial para controlarla.
Este aspecto beneficioso de esta etnografía es poder dar cuenta del uso concertado que tienen las partes en las actividades cotidianas, y el análisis de fenómeno en particular.
Ergo, la etnometodología es la <>. (GARFINKEL, 2006: 20)
De esta definición, la reflexión contextual que potencialmente todos tenemos, se entiende la evidencia de una nueva área de estudio. Pues, el “sentido común” no escapa a construcciones técnicas objetivas, posibilitando su estudio por cuanto la totalidad de los miembros de una sociedad están preocupados por <>. (GARFINKEL, 2006: 90) Compartiendo este interés con los sociólogos profesionales, los cuales se interesan finalmente por el conocimiento del sentido común de estructuras sociales.
Acerca de esto, Hemaler y Rescher, han sintetizado este procedimiento, en el cual <
Desde ese punto de vista, la gran parte de aquello que es relatado se realiza en base a estas prescripciones contextuales que no son dichas previamente, y que además le proporcionan el sentido a ello. No escapa a esta situación <
Se es imprescindible poder distinguir y reconocer cuando es que se trata de una expresión contextual – parcial, emocional, “subjetiva” – y cuando de una objetiva. Puesto que el lenguaje técnico para expresiones objetivas debe estar carente de emocionalidad subjetiva que pudiese prestarse como un limitante “léxico”, que termine por ser un sesgo en la interpretación de las acciones. Restando legitimidad a enunciados científicos rigurosos y generalizadores.
En ese sentido, el autor propone un estudio inicial sobre la reflexividad de las prácticas y de los logros de las ciencias que giran en torno a la vida cotidiana, y su administración. Porque ese ejercicio <
En base a la clasificación que los profesionales del Centro para la Prevención de Suicidios de Los Ángeles (CPS) hacen para tipificar los tipos de muerte, y encasillarlos en subgrupos, se concluye que: este tipo de acciones, que denominaremos “prácticas”, no están ajenas ni han sabido escapar de una reflexividad contextual. Por tanto, se vuelve problemático para la validez de la ciencia misma, la reproducción de esa situación.
La clasificación de los títulos, acerca de la causa de muerte en el CPS, era continuamente fijada previamente y “dictados a priori”. Significando que la investigación era guiada por el uso. Motivado finalmente por construir una explicación que sea capaz de contrastarse con otros análisis.
No obstante, analizar esa misma dinámica en las personas y su relación con lo cotidiano, es tarea de esta etnometodología, que parte asumiendo esta prescripción, por tanto, emerge con la capacidad potencial para controlarla.
Este aspecto beneficioso de esta etnografía es poder dar cuenta del uso concertado que tienen las partes en las actividades cotidianas, y el análisis de fenómeno en particular.
Ergo, la etnometodología es la <
De esta definición, la reflexión contextual que potencialmente todos tenemos, se entiende la evidencia de una nueva área de estudio. Pues, el “sentido común” no escapa a construcciones técnicas objetivas, posibilitando su estudio por cuanto la totalidad de los miembros de una sociedad están preocupados por <
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“Estudios sobre Etnometodología” Garfinkel
Comentario Felipe Díaz
Cuando hablamos de Harold Garfinkel, tenemos que hablar de su aporte a la etnometodología, el cual no es menor, si es que pensamos que él es considerado el padre de esta tradición en la sociología.En cuanto a la etnometodología de Garfinkel y que se nos explica en su texto “Estudios de la Etnometodología” podemos decir que la finalidad de esta tradición es comprender el cómo los individuos le dan sentido a su acción, tema que se ve muy bien explicado en el texto, ya que se incluyen ejemplos y por eso mismo la crítica que se le puede hacer directamente al escrito de Garfinkel, es una crítica positiva, ya que incluye tanto teoría como ejemplos que facilitan la comprensión de texto. Lo que considero más importante, dentro de todo lo que se dijo en el texto y que nos va a servir para el curso, es que ahora (con lo que postula Garfinkel) la acción racional se define a sí misma en la misma interacción, o sea que en otras palabras el sentido de la acción se construye en la misma acción, ya que uno da por sentado algunas cosas y no se recurre a la acción siempre que se quiere entender una situación, o sea que hay elementos implícitos y que van a hacer que las interacciones con distintas personas sean diferentes, ya que cada persona tendrá y aportará contextos distintos lo que tendrá como resultado, que con cada interacción hayan respuestas distintas, lo que se ve bien explicado en el texto, cuando se dice por ejemplo que uno no responde literalmente, ya que de ser así la conversación (que nos sirve para ejemplificar a la acción), se vuelve sobre sí misma, lo que puede tener diversos resultados como lo examinó Garfinkel con su método documental y los ejemplos que daba de distintas escenas de comunicación, en donde cuando ésta (la comunicación se volvía a sí misma), generaba estragos ya que no es lo que se acostumbra, con lo que quedaba más que sentado el hecho que los hombres tienen una especia de base, a partir de la cual van creando nuevas redes sociales y por ende nuevas estructuras sociales, las cuales van más allá de la cultura o de las normas, las cuales también pueden ir otorgándole un sentido a la acción de las personas, pero ese tipo de personas fueron denominadas de una forma especial por Garfinkel, la cual es “idiota cultural”.
Cometario Javier Vera
Tomando en cuenta lo expuesto tanto en la reseña como en el comentario critico, quisiera apuntar hacia un área que se nombro y reflexionar en profundad, esto es con respecto a la metodología usada por el interaccionismo simbólico.
Se nombra que en contra de la actual (en ese tiempo) metodología que utiliza categorías predispuestas para el análisis empírico de la realidad, el interaccionismo propone una manera diferente del estudio de la vida.
Si bien cuando Blumer escribió este libro corrían los años 60, si leemos detenidamente estos conceptos, tales como: “¿Donde esta su plan de investigación?, ¿Qué modelo sigue?, ¿Por qué hipótesis se rige?, ¿Qué variables dependiente e independientes piensa adoptar?” (Pág. 28), todas estas interrogantes y más, que Blumer cita a pie de pagina, nos damos cuenta que son las mismas que en el año 2008 se plantean para realizar cualquier investigación de corte sociológico, y yo me pregunto si ya han pasado mas de 40 años desde la creación de interaccionismo simbólico y con ello la creación de una nueva metodología que critica a la anterior, por que aun nos siguen pidiendo lo mismo, ¿Será que la metodología mucho mas parecida a la etnografía y con métodos de observación directa, son muy complicados?, o mas bien ¿Que la metodología que ocupa categoría predichas se ha instalado en el centro de las investigación y a desplazado cualquier otra alternativa?, ¿Será que el papel de las universidades es solo hacernos leer un texto del interaccionismo simbólico, pero jamás tener algún ramo donde se apliquen los conceptos de exploración e inspección para un estudio de nuestra sociedad?, son interrogantes que mas allá de desvalorar la actual metodología , nos plantean desafíos como futuros sociólogos, el hecho de ver si los conceptos tan nombrados como democracia, acción social, costumbres, culturas, son realmente hoy en día acordes a lo que sucede en el mundo de la interacción entre diferentes actores, es también un desafío a los centros de formación académica el hecho de poder tener un ramo donde se aplique otro tipo de investigación y no simplemente seguir los protocolos predichos con anterioridad.
Al leer el texto de Blumer y ver la importancia que tuvo en los años 60 esta nueva postura que se oponía a la hegemonía del pensamiento de Parsons, deja las interrogantes de cómo nosotros como futuros sociólogos estamos dirigiendo nuestras investigación y si es posible volver y revivir la metodología del interaccionismo simbólico y acércanos al mundo empírico sin tantas categorías a priori.
Se nombra que en contra de la actual (en ese tiempo) metodología que utiliza categorías predispuestas para el análisis empírico de la realidad, el interaccionismo propone una manera diferente del estudio de la vida.
Si bien cuando Blumer escribió este libro corrían los años 60, si leemos detenidamente estos conceptos, tales como: “¿Donde esta su plan de investigación?, ¿Qué modelo sigue?, ¿Por qué hipótesis se rige?, ¿Qué variables dependiente e independientes piensa adoptar?” (Pág. 28), todas estas interrogantes y más, que Blumer cita a pie de pagina, nos damos cuenta que son las mismas que en el año 2008 se plantean para realizar cualquier investigación de corte sociológico, y yo me pregunto si ya han pasado mas de 40 años desde la creación de interaccionismo simbólico y con ello la creación de una nueva metodología que critica a la anterior, por que aun nos siguen pidiendo lo mismo, ¿Será que la metodología mucho mas parecida a la etnografía y con métodos de observación directa, son muy complicados?, o mas bien ¿Que la metodología que ocupa categoría predichas se ha instalado en el centro de las investigación y a desplazado cualquier otra alternativa?, ¿Será que el papel de las universidades es solo hacernos leer un texto del interaccionismo simbólico, pero jamás tener algún ramo donde se apliquen los conceptos de exploración e inspección para un estudio de nuestra sociedad?, son interrogantes que mas allá de desvalorar la actual metodología , nos plantean desafíos como futuros sociólogos, el hecho de ver si los conceptos tan nombrados como democracia, acción social, costumbres, culturas, son realmente hoy en día acordes a lo que sucede en el mundo de la interacción entre diferentes actores, es también un desafío a los centros de formación académica el hecho de poder tener un ramo donde se aplique otro tipo de investigación y no simplemente seguir los protocolos predichos con anterioridad.
Al leer el texto de Blumer y ver la importancia que tuvo en los años 60 esta nueva postura que se oponía a la hegemonía del pensamiento de Parsons, deja las interrogantes de cómo nosotros como futuros sociólogos estamos dirigiendo nuestras investigación y si es posible volver y revivir la metodología del interaccionismo simbólico y acércanos al mundo empírico sin tantas categorías a priori.
Reseña Francisco Sastre
Objetivando la reseña y el comentario crítico de mis compañeros al texto de Herbert Blumer “El interaccionismo simbólico: Perspectiva y método” remarca lo principal que dice el texto. En éste se encuentra claramente y explicada la perspectiva del autor sobre el Interaccionismo simbólico que incluyen las premisas que salen propuestas ya en la reseña, además las naturalezas que este enfoque tiene, a la vez recalca los pensamientos de Mead, en los cuales forma ideas del ser humano orgánico, uno de sus puntos es el “si mismo”.
Sin embargo entra en conflicto sobre los principios metodológicos de la ciencia empírica, para el autor “la postura metodológica del interaccionismo simbólico es la del examen directo del mundo empírico social” (p, 35), esto no prevalece en la sociología y psicología, se les da mayor importancia a esquemas teóricos y a modelos preconcebidos, cosa no mala si es comprobado sistemáticamente su validez. Punto no menor, pues se trabaja con teorías ya establecidas y no se sabe sí las nuevas generaciones son capaces de promulgar este esquema, de seguir paso a paso, colocándose en los ojos de los observados y no dar todo por hecho, y segarse en esquemas preestablecidos. La crítica de Blumer es válida para mí persona, además deja una propuesta de enfoque, que parte criticando con que “la postura inicial del sociólogo y del psicólogo es prácticamente la de una falta de familiaridad con lo que realmente acaece en la esfera de la vida elegida para su estudio”(p,27), este punto es primordial, y como el autor lo comenta es una capacidad para obtener un conocimiento más amplio que se debiera colocar en cada sociólogo, pues la manera de crear un scanner a fondo de nuestro estudio es examinando completamente, introduciéndose en el agente, la interpretación, el significado de los objetos y actos que realicen, en su contexto propio, mirar, conectarse en ojos, no creernos para ser unos analistas que se mantengan al margen de las situaciones y no complementarse para realizar de manera más prima el estudio.
Se escarba a través del texto, que Blumer estaba completamente disconforme con las técnicas utilizadas por los científicos sociales, y se debiera deducir el llamado de atención a las generaciones que se formaran bajo sus ramas y las de otros autores.
Sin duda expone de manera clara, precisa y concisa la manera de interpretar al ser humano como un organismo activo, su juego estipulado también como uno de los grandes del Interaccionismo como Mead, da mucha influencia a su texto, pero colocando puntos claros digno de haber sido analizados, que ayudan a explicar el enfoque que el desea darles a las Cs. Sociales.
Sin embargo entra en conflicto sobre los principios metodológicos de la ciencia empírica, para el autor “la postura metodológica del interaccionismo simbólico es la del examen directo del mundo empírico social” (p, 35), esto no prevalece en la sociología y psicología, se les da mayor importancia a esquemas teóricos y a modelos preconcebidos, cosa no mala si es comprobado sistemáticamente su validez. Punto no menor, pues se trabaja con teorías ya establecidas y no se sabe sí las nuevas generaciones son capaces de promulgar este esquema, de seguir paso a paso, colocándose en los ojos de los observados y no dar todo por hecho, y segarse en esquemas preestablecidos. La crítica de Blumer es válida para mí persona, además deja una propuesta de enfoque, que parte criticando con que “la postura inicial del sociólogo y del psicólogo es prácticamente la de una falta de familiaridad con lo que realmente acaece en la esfera de la vida elegida para su estudio”(p,27), este punto es primordial, y como el autor lo comenta es una capacidad para obtener un conocimiento más amplio que se debiera colocar en cada sociólogo, pues la manera de crear un scanner a fondo de nuestro estudio es examinando completamente, introduciéndose en el agente, la interpretación, el significado de los objetos y actos que realicen, en su contexto propio, mirar, conectarse en ojos, no creernos para ser unos analistas que se mantengan al margen de las situaciones y no complementarse para realizar de manera más prima el estudio.
Se escarba a través del texto, que Blumer estaba completamente disconforme con las técnicas utilizadas por los científicos sociales, y se debiera deducir el llamado de atención a las generaciones que se formaran bajo sus ramas y las de otros autores.
Sin duda expone de manera clara, precisa y concisa la manera de interpretar al ser humano como un organismo activo, su juego estipulado también como uno de los grandes del Interaccionismo como Mead, da mucha influencia a su texto, pero colocando puntos claros digno de haber sido analizados, que ayudan a explicar el enfoque que el desea darles a las Cs. Sociales.
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