“Modernidad y ambivalencia” (Zigmunt Bauman).
En el capitulo leído Bauman se refiere a la ambivalencia, como “la posibilidad de referir un objeto o suceso a mas de una categoría”.
Sin duda el lenguaje irrumpe como necesidad ante el caos de la naturaleza y la necesidad de esquematizar e integrar a nuestra lógica esta naturaleza incontrolable y salvaje.
El origen de nuestro conocimiento que pretende falazmente conocer la verdad, nace de las intrínsecas relaciones de poder que manifiestamente se ponen en juego en la naturaleza misma, y las convenciones y arbitrariedades que surgen de este lenguaje necesario ante la necesidad de preservación, ante la necesidad de vivir en sociedad.
Las verdades que dominan el mundo y conocimiento son las que legitiman el lenguaje mismo de una sociedad determinada y las que dominan a la otras, en este sentido y ante la constante inseguridad nuestro lenguaje, que es el que condiciona nuestra interacción y comprensión del entorno es casi siempre vulgar, ya que la necesidad de comunicación es urgente, y tendemos a reducir nuestra cotidianidad y cultura, haciendo de la diversidad y diferencia, tan humana como natural, algo muy lejano en la actual modernidad y su cosmovisión del mundo.
(Este análisis puedo hacerlo luego de leer el capitulo de Bauman y comprarlo con lecturas que generalmente pueden ser llamadas postmodernas. Me pareció acertado hacerlo para también tratar de asociar el análisis de bauman y las críticas a la modernidad).
La clasificación que se intenta hacer por medio del lenguaje para la comprensión de nuestro espacio natural, según bauman, tiene la finalidad de prevenir la ambivalencia.
La modernidad en este sentido puede intentar reducir la ambivalencia, solo reducirla, ya que la ambivalencia es algo que se da en el intento mismo de reducir la diferencia, de reducir el caos que nos rodea, a categorías, por medio del lenguaje,
La modernidad y el lenguaje son la expresión misma de la necesidad de orden, de comunicación, de seguridad, de confianza y expectativas, ya que nuestro vida transcurre linealmente, con miradas hacían el pasado y el futuro, se vive en la mentira, mentiras que nacen de metáforas por las que conocemos la realidad, y en base esa lógica de conocimiento se nos olvida el presente, la inmediatez, la experiencia, y eso mismo es lo que hace la tecnología en al modernidad, ya que su fin es privarnos de la experiencia, de la sensación., en resumen cosificar el mundo.
Siguiendo lo anterior el orden mismo y la ambivalencia, así como la mentira y la verdad, tienen un mismo origen, el interés que hay detrás. En este sentido el interés que hay detrás de la modernidad de combatir el caos es la genera la misma ambivalencia, al sustentarse su validez en convenciones y arbitrariedades.
Los problemas hermenéuticos nacen de la misma ambivalencia, los conflictos territoriales por ejemplo son producto del poco entendimiento entre las personas; (la confusión), de la vulgar y sencilla comprensión que tenemos unos de otros, de la casi nula empatia que tienen por ejemplo las culturas “oficiales” de las diferencias que nos caracterizan.
En este sentido la ambivalencia y el orden. El miedo al caos y la cosificación del mundo para hacer de este un mundo reducido y unido, son productos de la misma modernidad, del miedo al caos y a la naturaleza, se podría decir de las mismas predisposiciones naturales de nuestra existencia.
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martes, 4 de noviembre de 2008
lunes, 20 de octubre de 2008
Reseña Antonieta Neves Müller
Ambivalencia: La posibilidad de referir un objeto o suceso a mas de una categoría.
Es así como comienza el capitulo “Modernidad y ambivalencia” Zigmunt Bauman.
En este capitulo se realiza un profundo análisis de como la ambivalencia es creadora de profundos desordenes denotativos que se presenta en el lenguaje y es expresado en las profundas incomodidades que sentimos cuando no podemos interpretar la situación y con ello elegir una acción adecuada al contexto. El lenguaje integra en su forma el acto de clasificar y esto nos permite dotar al mundo de una estructura es decir que permite crear un orden en el mundo, y un mundo ordenado es el que nos permitirá dirigirnos, saber calcular probabilidades de lo que pueda acontecer.
La clasificación y por lo tanto la acción del lenguaje tiene por finalidad la prevención de la ambivalencia incluye. La clasificación en si consiste actos de inclusión y exclusión los cuales menciona Barman dividen el mundo en dos: entidades que son incluidas en una clase y otra entidades que no lo están eso quiere decir que se tratan de entidades que poseen en si un significado que es preciso y claro, en otras palabras corresponden al orden y al desorden respectivamente.
Sin embargo a pesar de que la ambivalencia es un producto negativo que proviene del mismo lenguaje, Bauman la considera como un producto natural que no es posible evitar, sin embargo es posible opacar y es aquí donde hace presencia la modernidad. La modernidad es planteada en si misma como el propósito del orden. La existencia será modera a la medida en que encontramos la bifurcación de orden y caos, en la medida que exista esa alternativa.
En aquella separación la presencia de uno es la presencia del otro, es decir, que la interrelación entre ambos es proporcional, no hay orden sin caos, y no hay caos sin orden. El estado moderno y el intelecto moderno necesitan del caos para mantener la creación del orden.
La practica moderna es el esfuerzo por exterminara la ambivalencia y por ello la intolerancia es la inclinación natural de la practica moderna. En otras palabras el propósito de la practica moderna, el intelecto moderno es combatáis explícitamente la parte exclusiva que nos lleva al caos social, y a la ambigüedad.
La temporalidad de la modernidad siempre acontece en un sentido lineal desde el pasado y el futuro, donde no hay lugar a un punto medio, el presente siempre esta obsoleto es efímero. La lucha contra el caos es un suceso que ocurre a través del tiempo. La modernidad es producción de orden mientras que al contrario la ambivalencia es solo el desperdicio de esta.
Ambos, el orden y la ambivalencia son el producto de la modernidad. Son las formas negativas y positivas en como la modernidad y la sociedad se desenvuelven en el tiempo.
Bauman indica que el conocimiento puede ser poseído a través de las oposiciones como es el caso de los amigos y los enemigos, en donde aparentemente existe una simetría, es decir, no hay amigos sin enemigos, y no habría amigos si no existiera ese abismo abierto d hostilidad. Los primeros son la negación de los segundos y viceversa.
En una segunda parte Bauman comienza a analizar como toda esta ambivalencia se pone a prueba cuando nos encontramos en otros territorios. En estas ocasiones es común que ocurrir situaciones que son molestas a nuestra experiencia, se genera incertidumbre y comprobamos que muchas veces las palabras y el significado no refieren a la misma cosa (aparecen los problemas hermenéuticos, como el autor denomina). La separacion territorial es un reflejo de los problemas hermenéuticos existentes, y tal medida es tomada para proteger a los individuos de lo que no le es familiar.
En las sociedades premodernas los miembros se distinguen por lo que llaman una sociedad densa.
La armonía y la hostilidad forman un conjunto en donde la sociabilidad tiene lugar, sin embargo en la sociabilidad densa esta armonía se ve opacada al encontrarse una gran cantidad de amigos y enemigos. La ambivalencia como parte de la sociedad moderna se ve reflejada en la individualización y la separación de las sociedades.
A modo de conclusión el texto de Bauman refleja la importancia del lenguaje y la acción como desarrollo social, y como la ambivalencia forma parte natural del proceso evolutivo de las sociedades. La presencia del lenguaje señala como los individuos podemos familiarizarnos con el entorno y hacerlo nuestro, mientras que la ambivalencia crea episodios que nos incomoda y que aun así es necesario para poder superarlo y acomodarnos a las distintas situaciones que acontecen en la cotidianeidad.
Es así como comienza el capitulo “Modernidad y ambivalencia” Zigmunt Bauman.
En este capitulo se realiza un profundo análisis de como la ambivalencia es creadora de profundos desordenes denotativos que se presenta en el lenguaje y es expresado en las profundas incomodidades que sentimos cuando no podemos interpretar la situación y con ello elegir una acción adecuada al contexto. El lenguaje integra en su forma el acto de clasificar y esto nos permite dotar al mundo de una estructura es decir que permite crear un orden en el mundo, y un mundo ordenado es el que nos permitirá dirigirnos, saber calcular probabilidades de lo que pueda acontecer.
La clasificación y por lo tanto la acción del lenguaje tiene por finalidad la prevención de la ambivalencia incluye. La clasificación en si consiste actos de inclusión y exclusión los cuales menciona Barman dividen el mundo en dos: entidades que son incluidas en una clase y otra entidades que no lo están eso quiere decir que se tratan de entidades que poseen en si un significado que es preciso y claro, en otras palabras corresponden al orden y al desorden respectivamente.
Sin embargo a pesar de que la ambivalencia es un producto negativo que proviene del mismo lenguaje, Bauman la considera como un producto natural que no es posible evitar, sin embargo es posible opacar y es aquí donde hace presencia la modernidad. La modernidad es planteada en si misma como el propósito del orden. La existencia será modera a la medida en que encontramos la bifurcación de orden y caos, en la medida que exista esa alternativa.
En aquella separación la presencia de uno es la presencia del otro, es decir, que la interrelación entre ambos es proporcional, no hay orden sin caos, y no hay caos sin orden. El estado moderno y el intelecto moderno necesitan del caos para mantener la creación del orden.
La practica moderna es el esfuerzo por exterminara la ambivalencia y por ello la intolerancia es la inclinación natural de la practica moderna. En otras palabras el propósito de la practica moderna, el intelecto moderno es combatáis explícitamente la parte exclusiva que nos lleva al caos social, y a la ambigüedad.
La temporalidad de la modernidad siempre acontece en un sentido lineal desde el pasado y el futuro, donde no hay lugar a un punto medio, el presente siempre esta obsoleto es efímero. La lucha contra el caos es un suceso que ocurre a través del tiempo. La modernidad es producción de orden mientras que al contrario la ambivalencia es solo el desperdicio de esta.
Ambos, el orden y la ambivalencia son el producto de la modernidad. Son las formas negativas y positivas en como la modernidad y la sociedad se desenvuelven en el tiempo.
Bauman indica que el conocimiento puede ser poseído a través de las oposiciones como es el caso de los amigos y los enemigos, en donde aparentemente existe una simetría, es decir, no hay amigos sin enemigos, y no habría amigos si no existiera ese abismo abierto d hostilidad. Los primeros son la negación de los segundos y viceversa.
En una segunda parte Bauman comienza a analizar como toda esta ambivalencia se pone a prueba cuando nos encontramos en otros territorios. En estas ocasiones es común que ocurrir situaciones que son molestas a nuestra experiencia, se genera incertidumbre y comprobamos que muchas veces las palabras y el significado no refieren a la misma cosa (aparecen los problemas hermenéuticos, como el autor denomina). La separacion territorial es un reflejo de los problemas hermenéuticos existentes, y tal medida es tomada para proteger a los individuos de lo que no le es familiar.
En las sociedades premodernas los miembros se distinguen por lo que llaman una sociedad densa.
La armonía y la hostilidad forman un conjunto en donde la sociabilidad tiene lugar, sin embargo en la sociabilidad densa esta armonía se ve opacada al encontrarse una gran cantidad de amigos y enemigos. La ambivalencia como parte de la sociedad moderna se ve reflejada en la individualización y la separación de las sociedades.
A modo de conclusión el texto de Bauman refleja la importancia del lenguaje y la acción como desarrollo social, y como la ambivalencia forma parte natural del proceso evolutivo de las sociedades. La presencia del lenguaje señala como los individuos podemos familiarizarnos con el entorno y hacerlo nuestro, mientras que la ambivalencia crea episodios que nos incomoda y que aun así es necesario para poder superarlo y acomodarnos a las distintas situaciones que acontecen en la cotidianeidad.
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