Habermas en este artículo pretende analizar la racionalidad de cuatro conceptos sociológicos referentes a la acción a través del estudio de las relaciones que estos conceptos establecen entre el actor y el mundo, ya que considera que es raro que en sociología se expliciten las relaciones entre actor y el mundo en el que se desenvuelve.
El primer concepto de la acción que aborda el autor es el de la acción teleológica, acción que implica que elector realiza un fin o hace que se produzca un estadote las cosas deseado, eligiendo en una situación dada los medios mas congruentes y aplicándolos de manera adecuada (pp. 122, tomo I), esta definición implica una relación del actor con un solo mundo objetivo, frente al cual el actor esta dotado de las capacidades cognitivas para formar opiniones e intenciones frete al mundo objetivo, el cual pretende intervenir par lograr sus fines o estados futuros deseados.
Otro es el caso del segundo concepto, la acción regulada, en este caso elector se relaciona con dos mundos junto al mundo objetivo emerge el mundo social. Además este concepto no considera la acción solitaria de un actor que se enfrenta a la acciones de otros actores, sino que considera al actor como inmerso en un grupo. Un mundo social consta de un contexto normativo que fija que interacciones pertenecen a la totalidad de las relaciones interpersonales legítimas (pp.128, Tomo I). La existencia de este mundo social implica que los actores realizan sus acciones según las normas, ya sea ciñéndose a ellas o rompiéndolas, no obstante esta característica, la de actuar en conformidad con las normas, presupone que el agente puede distinguir entre los componentes fácticos y los componentes normativos de su situación de acción, es decir entre las condiciones y medios, y los valores.
El tercer concepto referente a la acción es el de “acción dramaturgica”, Habermas reconoce como propio de este concepto el ver a la interacción social como “Un encuentro donde los participantes constituyen unos para los otros un publico visible y se representan mutuamente” (pp 131, Tomo I). Al presentar ante los demás una determinado lado de si mismo, esto presupone que elector debe relacionarse con su propio mundo subjetivo, no obstante esta capacidad no es suficiente y se debe tener también una correspondencia con el mudo externo con el fin de tener nociones acerca de las posibles repuestas del publico ante la performance, esto establece en este tipo de acción también una relación entre dos mundos el mundo externo y el mundo interno.
Luego de la revisión de estos tres conceptos el autor es capas de encadenar un concepto propio, la acción comunicativa, que a diferencia de los otros tipos de acción incorpora en el análisis el aspecto del medio lingüístico, que para Habermas las concepciones anteriores de acción solo habrían abordado de forma unilateral y parcial, es decir centrándose solo en uno de los aspectos del lenguaje que era congruente con la concepción de acción en cuestión. Es así como el modelo teleológico de acción concibe al lenguje como una herrameinta o medio para influir en otros, para así ser capaces de alcanzar fines o estados futuros de las cosas que les sean deseables. El modelo normativo de la acción concibe al lenguaje como un transmisor de valores culturales y que es portador de un consenso. En el caso de la acción dramturgica se vería al lenguaje como un medio para la auto escenificación y el lenguaje es asimiladoa formas estilísticas y estéticas de expresión (pp.137, Tomo I)
Luego de estas consideraciones se puede llegar a una definición de lo que es la acción comunicativa que para Habermas podría definirse como “La interacción de por lo menos dos individuos capaces de lenguaje y de acción (ya se con medios verbales o medios extra verbales) entablan una relación interpersonal. Los actores buscan entenderse, para así lograr coordinar de común acuerdo sus planes de acción y con ello la acción.”(pp. 124, Tomo I). El concepto de acción comunicativa tiene detrás una concepción de lenguaje como una herramienta para el entendimiento e interacción con otros actores, además de los aspectos que fueron considerados en otras tradiciones, pero que veían de forma parcial.
Respecto a los temas del leguaje su derrotero y formación Habermas se sostiene sobre la teoría de G.H: Mead y la explicación que este hace acerca del subimiento del lenguaje desde señas que solo tenían sentido en un contexto dado cuyo valor comunicativo y explicativo era limitado, hacia símbolos mas elaborados pero aun de alcance limitado, pues no contaría con un contexto o trasfondo de significados comunes, sino que se trataría de significados pertinentes a cada uno de los actores, es decir significados parciales, en este escenario el entendimiento estaría dado a través del proceso de colocarse en el lugar del otro, para así interpretar lo que este entiende. Finalmente se daría el paso a símbolos y significados compartidos sobre los cuales se pueden establecer relaciones de comunicación de alta complejidad.
miércoles, 8 de octubre de 2008
Reseña 3 José Francisco Sepúlveda:
Los estudios realizados por el autor están dirigidos hacia las prácticas que realizan los individuos – o “partes” – dentro de escenarios, de los cuales dependen, que reconocen y dan por sentado.
Acerca de esto, Hemaler y Rescher, han sintetizado este procedimiento, en el cual <> localizan, clasifican, orientan, etc., otras situaciones. (GARFINKEL, 2006: 10)
Desde ese punto de vista, la gran parte de aquello que es relatado se realiza en base a estas prescripciones contextuales que no son dichas previamente, y que además le proporcionan el sentido a ello. No escapa a esta situación <> (GARFINKEL; 2006: 12), puesto que no son independientes de los contextos “socialmente organizados” en donde se generan. Las acciones, entonces, son estudiadas en la etnometodología como “un continuo logro práctico de los miembros”.
Se es imprescindible poder distinguir y reconocer cuando es que se trata de una expresión contextual – parcial, emocional, “subjetiva” – y cuando de una objetiva. Puesto que el lenguaje técnico para expresiones objetivas debe estar carente de emocionalidad subjetiva que pudiese prestarse como un limitante “léxico”, que termine por ser un sesgo en la interpretación de las acciones. Restando legitimidad a enunciados científicos rigurosos y generalizadores.
En ese sentido, el autor propone un estudio inicial sobre la reflexividad de las prácticas y de los logros de las ciencias que giran en torno a la vida cotidiana, y su administración. Porque ese ejercicio <> en sí mismo.
En base a la clasificación que los profesionales del Centro para la Prevención de Suicidios de Los Ángeles (CPS) hacen para tipificar los tipos de muerte, y encasillarlos en subgrupos, se concluye que: este tipo de acciones, que denominaremos “prácticas”, no están ajenas ni han sabido escapar de una reflexividad contextual. Por tanto, se vuelve problemático para la validez de la ciencia misma, la reproducción de esa situación.
La clasificación de los títulos, acerca de la causa de muerte en el CPS, era continuamente fijada previamente y “dictados a priori”. Significando que la investigación era guiada por el uso. Motivado finalmente por construir una explicación que sea capaz de contrastarse con otros análisis.
No obstante, analizar esa misma dinámica en las personas y su relación con lo cotidiano, es tarea de esta etnometodología, que parte asumiendo esta prescripción, por tanto, emerge con la capacidad potencial para controlarla.
Este aspecto beneficioso de esta etnografía es poder dar cuenta del uso concertado que tienen las partes en las actividades cotidianas, y el análisis de fenómeno en particular.
Ergo, la etnometodología es la <>. (GARFINKEL, 2006: 20)
De esta definición, la reflexión contextual que potencialmente todos tenemos, se entiende la evidencia de una nueva área de estudio. Pues, el “sentido común” no escapa a construcciones técnicas objetivas, posibilitando su estudio por cuanto la totalidad de los miembros de una sociedad están preocupados por <>. (GARFINKEL, 2006: 90) Compartiendo este interés con los sociólogos profesionales, los cuales se interesan finalmente por el conocimiento del sentido común de estructuras sociales.
Acerca de esto, Hemaler y Rescher, han sintetizado este procedimiento, en el cual <
Desde ese punto de vista, la gran parte de aquello que es relatado se realiza en base a estas prescripciones contextuales que no son dichas previamente, y que además le proporcionan el sentido a ello. No escapa a esta situación <
Se es imprescindible poder distinguir y reconocer cuando es que se trata de una expresión contextual – parcial, emocional, “subjetiva” – y cuando de una objetiva. Puesto que el lenguaje técnico para expresiones objetivas debe estar carente de emocionalidad subjetiva que pudiese prestarse como un limitante “léxico”, que termine por ser un sesgo en la interpretación de las acciones. Restando legitimidad a enunciados científicos rigurosos y generalizadores.
En ese sentido, el autor propone un estudio inicial sobre la reflexividad de las prácticas y de los logros de las ciencias que giran en torno a la vida cotidiana, y su administración. Porque ese ejercicio <
En base a la clasificación que los profesionales del Centro para la Prevención de Suicidios de Los Ángeles (CPS) hacen para tipificar los tipos de muerte, y encasillarlos en subgrupos, se concluye que: este tipo de acciones, que denominaremos “prácticas”, no están ajenas ni han sabido escapar de una reflexividad contextual. Por tanto, se vuelve problemático para la validez de la ciencia misma, la reproducción de esa situación.
La clasificación de los títulos, acerca de la causa de muerte en el CPS, era continuamente fijada previamente y “dictados a priori”. Significando que la investigación era guiada por el uso. Motivado finalmente por construir una explicación que sea capaz de contrastarse con otros análisis.
No obstante, analizar esa misma dinámica en las personas y su relación con lo cotidiano, es tarea de esta etnometodología, que parte asumiendo esta prescripción, por tanto, emerge con la capacidad potencial para controlarla.
Este aspecto beneficioso de esta etnografía es poder dar cuenta del uso concertado que tienen las partes en las actividades cotidianas, y el análisis de fenómeno en particular.
Ergo, la etnometodología es la <
De esta definición, la reflexión contextual que potencialmente todos tenemos, se entiende la evidencia de una nueva área de estudio. Pues, el “sentido común” no escapa a construcciones técnicas objetivas, posibilitando su estudio por cuanto la totalidad de los miembros de una sociedad están preocupados por <
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“Estudios sobre Etnometodología” Garfinkel
Comentario Felipe Díaz
Cuando hablamos de Harold Garfinkel, tenemos que hablar de su aporte a la etnometodología, el cual no es menor, si es que pensamos que él es considerado el padre de esta tradición en la sociología.En cuanto a la etnometodología de Garfinkel y que se nos explica en su texto “Estudios de la Etnometodología” podemos decir que la finalidad de esta tradición es comprender el cómo los individuos le dan sentido a su acción, tema que se ve muy bien explicado en el texto, ya que se incluyen ejemplos y por eso mismo la crítica que se le puede hacer directamente al escrito de Garfinkel, es una crítica positiva, ya que incluye tanto teoría como ejemplos que facilitan la comprensión de texto. Lo que considero más importante, dentro de todo lo que se dijo en el texto y que nos va a servir para el curso, es que ahora (con lo que postula Garfinkel) la acción racional se define a sí misma en la misma interacción, o sea que en otras palabras el sentido de la acción se construye en la misma acción, ya que uno da por sentado algunas cosas y no se recurre a la acción siempre que se quiere entender una situación, o sea que hay elementos implícitos y que van a hacer que las interacciones con distintas personas sean diferentes, ya que cada persona tendrá y aportará contextos distintos lo que tendrá como resultado, que con cada interacción hayan respuestas distintas, lo que se ve bien explicado en el texto, cuando se dice por ejemplo que uno no responde literalmente, ya que de ser así la conversación (que nos sirve para ejemplificar a la acción), se vuelve sobre sí misma, lo que puede tener diversos resultados como lo examinó Garfinkel con su método documental y los ejemplos que daba de distintas escenas de comunicación, en donde cuando ésta (la comunicación se volvía a sí misma), generaba estragos ya que no es lo que se acostumbra, con lo que quedaba más que sentado el hecho que los hombres tienen una especia de base, a partir de la cual van creando nuevas redes sociales y por ende nuevas estructuras sociales, las cuales van más allá de la cultura o de las normas, las cuales también pueden ir otorgándole un sentido a la acción de las personas, pero ese tipo de personas fueron denominadas de una forma especial por Garfinkel, la cual es “idiota cultural”.
Cometario Javier Vera
Tomando en cuenta lo expuesto tanto en la reseña como en el comentario critico, quisiera apuntar hacia un área que se nombro y reflexionar en profundad, esto es con respecto a la metodología usada por el interaccionismo simbólico.
Se nombra que en contra de la actual (en ese tiempo) metodología que utiliza categorías predispuestas para el análisis empírico de la realidad, el interaccionismo propone una manera diferente del estudio de la vida.
Si bien cuando Blumer escribió este libro corrían los años 60, si leemos detenidamente estos conceptos, tales como: “¿Donde esta su plan de investigación?, ¿Qué modelo sigue?, ¿Por qué hipótesis se rige?, ¿Qué variables dependiente e independientes piensa adoptar?” (Pág. 28), todas estas interrogantes y más, que Blumer cita a pie de pagina, nos damos cuenta que son las mismas que en el año 2008 se plantean para realizar cualquier investigación de corte sociológico, y yo me pregunto si ya han pasado mas de 40 años desde la creación de interaccionismo simbólico y con ello la creación de una nueva metodología que critica a la anterior, por que aun nos siguen pidiendo lo mismo, ¿Será que la metodología mucho mas parecida a la etnografía y con métodos de observación directa, son muy complicados?, o mas bien ¿Que la metodología que ocupa categoría predichas se ha instalado en el centro de las investigación y a desplazado cualquier otra alternativa?, ¿Será que el papel de las universidades es solo hacernos leer un texto del interaccionismo simbólico, pero jamás tener algún ramo donde se apliquen los conceptos de exploración e inspección para un estudio de nuestra sociedad?, son interrogantes que mas allá de desvalorar la actual metodología , nos plantean desafíos como futuros sociólogos, el hecho de ver si los conceptos tan nombrados como democracia, acción social, costumbres, culturas, son realmente hoy en día acordes a lo que sucede en el mundo de la interacción entre diferentes actores, es también un desafío a los centros de formación académica el hecho de poder tener un ramo donde se aplique otro tipo de investigación y no simplemente seguir los protocolos predichos con anterioridad.
Al leer el texto de Blumer y ver la importancia que tuvo en los años 60 esta nueva postura que se oponía a la hegemonía del pensamiento de Parsons, deja las interrogantes de cómo nosotros como futuros sociólogos estamos dirigiendo nuestras investigación y si es posible volver y revivir la metodología del interaccionismo simbólico y acércanos al mundo empírico sin tantas categorías a priori.
Se nombra que en contra de la actual (en ese tiempo) metodología que utiliza categorías predispuestas para el análisis empírico de la realidad, el interaccionismo propone una manera diferente del estudio de la vida.
Si bien cuando Blumer escribió este libro corrían los años 60, si leemos detenidamente estos conceptos, tales como: “¿Donde esta su plan de investigación?, ¿Qué modelo sigue?, ¿Por qué hipótesis se rige?, ¿Qué variables dependiente e independientes piensa adoptar?” (Pág. 28), todas estas interrogantes y más, que Blumer cita a pie de pagina, nos damos cuenta que son las mismas que en el año 2008 se plantean para realizar cualquier investigación de corte sociológico, y yo me pregunto si ya han pasado mas de 40 años desde la creación de interaccionismo simbólico y con ello la creación de una nueva metodología que critica a la anterior, por que aun nos siguen pidiendo lo mismo, ¿Será que la metodología mucho mas parecida a la etnografía y con métodos de observación directa, son muy complicados?, o mas bien ¿Que la metodología que ocupa categoría predichas se ha instalado en el centro de las investigación y a desplazado cualquier otra alternativa?, ¿Será que el papel de las universidades es solo hacernos leer un texto del interaccionismo simbólico, pero jamás tener algún ramo donde se apliquen los conceptos de exploración e inspección para un estudio de nuestra sociedad?, son interrogantes que mas allá de desvalorar la actual metodología , nos plantean desafíos como futuros sociólogos, el hecho de ver si los conceptos tan nombrados como democracia, acción social, costumbres, culturas, son realmente hoy en día acordes a lo que sucede en el mundo de la interacción entre diferentes actores, es también un desafío a los centros de formación académica el hecho de poder tener un ramo donde se aplique otro tipo de investigación y no simplemente seguir los protocolos predichos con anterioridad.
Al leer el texto de Blumer y ver la importancia que tuvo en los años 60 esta nueva postura que se oponía a la hegemonía del pensamiento de Parsons, deja las interrogantes de cómo nosotros como futuros sociólogos estamos dirigiendo nuestras investigación y si es posible volver y revivir la metodología del interaccionismo simbólico y acércanos al mundo empírico sin tantas categorías a priori.
Reseña Francisco Sastre
Objetivando la reseña y el comentario crítico de mis compañeros al texto de Herbert Blumer “El interaccionismo simbólico: Perspectiva y método” remarca lo principal que dice el texto. En éste se encuentra claramente y explicada la perspectiva del autor sobre el Interaccionismo simbólico que incluyen las premisas que salen propuestas ya en la reseña, además las naturalezas que este enfoque tiene, a la vez recalca los pensamientos de Mead, en los cuales forma ideas del ser humano orgánico, uno de sus puntos es el “si mismo”.
Sin embargo entra en conflicto sobre los principios metodológicos de la ciencia empírica, para el autor “la postura metodológica del interaccionismo simbólico es la del examen directo del mundo empírico social” (p, 35), esto no prevalece en la sociología y psicología, se les da mayor importancia a esquemas teóricos y a modelos preconcebidos, cosa no mala si es comprobado sistemáticamente su validez. Punto no menor, pues se trabaja con teorías ya establecidas y no se sabe sí las nuevas generaciones son capaces de promulgar este esquema, de seguir paso a paso, colocándose en los ojos de los observados y no dar todo por hecho, y segarse en esquemas preestablecidos. La crítica de Blumer es válida para mí persona, además deja una propuesta de enfoque, que parte criticando con que “la postura inicial del sociólogo y del psicólogo es prácticamente la de una falta de familiaridad con lo que realmente acaece en la esfera de la vida elegida para su estudio”(p,27), este punto es primordial, y como el autor lo comenta es una capacidad para obtener un conocimiento más amplio que se debiera colocar en cada sociólogo, pues la manera de crear un scanner a fondo de nuestro estudio es examinando completamente, introduciéndose en el agente, la interpretación, el significado de los objetos y actos que realicen, en su contexto propio, mirar, conectarse en ojos, no creernos para ser unos analistas que se mantengan al margen de las situaciones y no complementarse para realizar de manera más prima el estudio.
Se escarba a través del texto, que Blumer estaba completamente disconforme con las técnicas utilizadas por los científicos sociales, y se debiera deducir el llamado de atención a las generaciones que se formaran bajo sus ramas y las de otros autores.
Sin duda expone de manera clara, precisa y concisa la manera de interpretar al ser humano como un organismo activo, su juego estipulado también como uno de los grandes del Interaccionismo como Mead, da mucha influencia a su texto, pero colocando puntos claros digno de haber sido analizados, que ayudan a explicar el enfoque que el desea darles a las Cs. Sociales.
Sin embargo entra en conflicto sobre los principios metodológicos de la ciencia empírica, para el autor “la postura metodológica del interaccionismo simbólico es la del examen directo del mundo empírico social” (p, 35), esto no prevalece en la sociología y psicología, se les da mayor importancia a esquemas teóricos y a modelos preconcebidos, cosa no mala si es comprobado sistemáticamente su validez. Punto no menor, pues se trabaja con teorías ya establecidas y no se sabe sí las nuevas generaciones son capaces de promulgar este esquema, de seguir paso a paso, colocándose en los ojos de los observados y no dar todo por hecho, y segarse en esquemas preestablecidos. La crítica de Blumer es válida para mí persona, además deja una propuesta de enfoque, que parte criticando con que “la postura inicial del sociólogo y del psicólogo es prácticamente la de una falta de familiaridad con lo que realmente acaece en la esfera de la vida elegida para su estudio”(p,27), este punto es primordial, y como el autor lo comenta es una capacidad para obtener un conocimiento más amplio que se debiera colocar en cada sociólogo, pues la manera de crear un scanner a fondo de nuestro estudio es examinando completamente, introduciéndose en el agente, la interpretación, el significado de los objetos y actos que realicen, en su contexto propio, mirar, conectarse en ojos, no creernos para ser unos analistas que se mantengan al margen de las situaciones y no complementarse para realizar de manera más prima el estudio.
Se escarba a través del texto, que Blumer estaba completamente disconforme con las técnicas utilizadas por los científicos sociales, y se debiera deducir el llamado de atención a las generaciones que se formaran bajo sus ramas y las de otros autores.
Sin duda expone de manera clara, precisa y concisa la manera de interpretar al ser humano como un organismo activo, su juego estipulado también como uno de los grandes del Interaccionismo como Mead, da mucha influencia a su texto, pero colocando puntos claros digno de haber sido analizados, que ayudan a explicar el enfoque que el desea darles a las Cs. Sociales.
jueves, 11 de septiembre de 2008
Cometario crítico Luciano Díaz
Para Erving Goffman, cuando un individuo desempeña un papel, solicita implícitamente a sus observadores que tomen en serio la impresión promovida ante ellos. Se les pide que crean que el sujeto que ven posee en realidad los atributos que representa ser, es decir, se les pide que crean que las cosas son como aparentan ser.
Dentro de esta lógica, encontramos dos extremos distintos del actuar: En primer lugar se encuentran los actuantes que creen por completo en sus propios actos (sinceros), en segundo lugar se encuentra el actuante que no se engaña con su propia rutina (cínicos).
Por lo demás, Goffman atribuye un papel indispensable a la actuación, la cual se ha usado para hacer referencia a toda actividad de un individuo que tiene lugar durante un periodo en el que tiene presencia continua ante un conjunto particular de observadores, y que además, puede influir en ellos.
Los individuos cuando se encuentran en presencia de otros, dotan a su actividad de signos que destacan ciertos hechos que de otro modo pasarían inadvertidos. Desde esta perspectiva, en algunos casos la dramatización no presenta problema alguno, ya que los actos que se están realizando para desarrollar una tarea están muy bien adaptados a los medios para transmitir las cualidades y atributos que el actuante quiere mostrar.
Siguiendo esta lógica, los actuantes tienden a ofrecer a sus espectadores una impresión que es idealizada de diversas maneras. Así, cuando un individuo se presenta ante otros, su actuación tenderá a incorporar y ejemplificar los valores oficialmente acreditados por la sociedad.
Por lo general, el actuante confía en que el auditorio acepte sugerencias menores como signo de algo importante acerca de su actuación. Sin embargo, este hecho puede tener implicancias desafortunadas para el actor: Que estos signos menores que el actor utiliza para acentuar parte de su actuación puedan entenderse erróneamente. Para solucionar este problema de comunicación, el actuante por lo general utilizará la mayor cantidad de sucesos menores posibles, con el objetivo de transmitir una impresión adecuada a la situación y la actuación. Ahora bien, esta coherencia expresiva requerida para toda actuación señala una discrepancia entre nuestros si mismos demasiado humanos y nuestros si mismos socializados.
Sin embargo, me parece sospechoso este último planteamiento del autor, pues la socialización te entrega una base establecida y un rol determinado de como se desempeña cada individuo. Y dentro de este sentido, los roles empleados por el individuo deben tener un punto de origen establecido, aquellos roles no creo que se configuren de forma cabal en la interacción con el otro. Y siguiendo esta idea, creo que la postura que nos plantea Goffman descansa en una concepción anti-histórica de la interacción humana, ya que no aborda de una dimensión temporal la dinámica de la interacción humana.
Dentro de esta lógica, encontramos dos extremos distintos del actuar: En primer lugar se encuentran los actuantes que creen por completo en sus propios actos (sinceros), en segundo lugar se encuentra el actuante que no se engaña con su propia rutina (cínicos).
Por lo demás, Goffman atribuye un papel indispensable a la actuación, la cual se ha usado para hacer referencia a toda actividad de un individuo que tiene lugar durante un periodo en el que tiene presencia continua ante un conjunto particular de observadores, y que además, puede influir en ellos.
Los individuos cuando se encuentran en presencia de otros, dotan a su actividad de signos que destacan ciertos hechos que de otro modo pasarían inadvertidos. Desde esta perspectiva, en algunos casos la dramatización no presenta problema alguno, ya que los actos que se están realizando para desarrollar una tarea están muy bien adaptados a los medios para transmitir las cualidades y atributos que el actuante quiere mostrar.
Siguiendo esta lógica, los actuantes tienden a ofrecer a sus espectadores una impresión que es idealizada de diversas maneras. Así, cuando un individuo se presenta ante otros, su actuación tenderá a incorporar y ejemplificar los valores oficialmente acreditados por la sociedad.
Por lo general, el actuante confía en que el auditorio acepte sugerencias menores como signo de algo importante acerca de su actuación. Sin embargo, este hecho puede tener implicancias desafortunadas para el actor: Que estos signos menores que el actor utiliza para acentuar parte de su actuación puedan entenderse erróneamente. Para solucionar este problema de comunicación, el actuante por lo general utilizará la mayor cantidad de sucesos menores posibles, con el objetivo de transmitir una impresión adecuada a la situación y la actuación. Ahora bien, esta coherencia expresiva requerida para toda actuación señala una discrepancia entre nuestros si mismos demasiado humanos y nuestros si mismos socializados.
Sin embargo, me parece sospechoso este último planteamiento del autor, pues la socialización te entrega una base establecida y un rol determinado de como se desempeña cada individuo. Y dentro de este sentido, los roles empleados por el individuo deben tener un punto de origen establecido, aquellos roles no creo que se configuren de forma cabal en la interacción con el otro. Y siguiendo esta idea, creo que la postura que nos plantea Goffman descansa en una concepción anti-histórica de la interacción humana, ya que no aborda de una dimensión temporal la dinámica de la interacción humana.
Reseña Felipe Díaz
Para introducir el texto, tenemos que decir que se desarrolla buscando una explicación o generar un entendimiento de las situaciones que se dan, a través de la socialización que van produciendo las personas.
Lo que se nos presenta en el texto, es en primer lugar una descripción de cómo actúan las personas en sociedad, actuación la cual es entendida como una representación teatral, en donde todos los individuos se refugian detrás de una máscara, controlando sus acciones, y dejando que los demás vean sólo lo que cada actor quiere que vean de uno (con lo que se puede controlar lo que los otros perciben de los denominados actores, referidos a los individuos). Pero a los individuos no se les considera como mentirosos o hipócritas por estar actuando todo el tiempo, sino que todos los actores se presentan bajo máscaras de un determinado personaje, y dichos personajes se presentan y proyectan frente a otros personajes (punto que nos permitiría unir a Goffman con Blumer, en cuanto decimos que las interacciones son siempre creativas, ya que para Blumer siempre uno esta interpretando la actuación del otro, y en tanto para Goffman, uno siempre esta actuando en función del otro y en función de la definición de la situación en la que se encuentren los actores).
Luego y siguiendo el texto, llegamos al porqué de este tipo de comportamientos, a lo que se dice en el texto, que cada individuo busca adquirir información del otro individuo o poner en juego la que ya está a disposición (si es que ambos individuos ya se conocen) para así poder definir la situación o el contexto, para poder “saber de antemano lo que cada uno espera del otro” , lo que facilitará la obtención de una respuesta determinada, o sea que todo esto sirve, para poder armar un esquema en el cual podamos interactuar siguiendo un orden lógico al poder establecer desde un comienzo de la interacción qué es lo que se pretende con ella.
El estudio que realiza Goffman tiene en consideración la actuación íntegra de las personas, considerando que las personas actúan distinto, según la interacción en la cual se encuentren, lo que no influye finalmente en la finalidad de esto, lo cual es poder controlar lo que los otros ven de nosotros para así poder en un cierto grado determinar la conducta de los demás y llegar a poder establecer una interacción coherente con los demás. Eso sí hay que tener en consideración que se reconocen dos formas de actuar o de comunicar algo (en cuanto a la expresividad de los individuos, lo que podemos entender como “la capacidad para producir impresiones”[1]) las cuales son la expresión que cada individuo otorga y la que emana de él. En donde tenemos que la primera incluye los símbolos verbales, para la transmisión de la información, mientras que la segunda comprende las acciones que realiza el actor y que los demás pueden ver. Las cuales son las que van a ser estudiadas en el texto “de los dos tipos de comunicaciones mencionadas –las expresiones dadas y las que emanan del individuo-, en este informe nos ocuparemos sobre todo de la segunda, o sea de la expresión no verbal, más teatral y contextual, presumiblemente involuntaria, se maneje o no en forma intencional.”[2]
Lo que nos lleva a decir que el estudio está dirigido mayormente a entender la forma de actuar de las personas, pero no en cuanto a lo que dicen, sino a lo que no dicen, o sea más que nada se ve la forma de actuar de las personas, lo que lleva al autor a dar varios ejemplos de posibles situaciones, en donde se establecen diferentes formas de interacciones dependiendo de los contextos en los cuales se encuentren los diversos actores, contextos que van a ser aportados por la importancia que tengan las personas, ya sea si tienen algún cargo importante, o también se pueden determinar esos contextos por los espacios en los cuales se desarrolla la interacción, ya que como se nombró en el texto, la forma en la que uno va a actuar va a diferir, si es que uno se encuentra en el lugar de trabajo o en su propia casa, ya que son dos contextos diferentes, pero lo que siempre se va a dar en las interacciones, es que uno espera que se valore lo que dicen los demás ya que supuestamente dos individuos están insertos en una misma sociedad y por ende que comparten los mismos valores, por lo que no habría porqué empezar por desconfiar de las personas. Pero es aquí donde se propone una de las tantas dificultades que hay al momento de interactuar con las personas, la cual es que hay que evitar las perturbaciones que se genera cuando a una persona no se le puede creer lo que nos está relatando, lo que genera desconfianza y al mismo tiempo descrédito para la persona a la cual no se le cree, por lo que constantemente hay que ir utilizando prácticas preventivas y correctivas, tanto para evitar estos problemas, como para compensar los casos de descrédito que se den respectivamente.
El autor reconoce varios conceptos, los cuales están asociados al mundo del teatro, ya que se dice que el hombre está constantemente actuando, y así tenemos que en el texto se habla por ejemplo de, “performance”, “encuentro”, “medio”, “papel” o “rutina” todos términos que tienen que ver con la forma en la cual las personas se presentan ante sus iguales, llevando todo a un mundo de las máscaras, los actores y los escenarios, en donde cada uno de nosotros desempeña un rol determinado, para una situación determinada, lo que es bastante irónico, ya que como se dice en el texto “probablemente no sea un mero accidente histórico que el significado original de la palabra persona, sea máscara”.
Por lo que de una manera entendible se intenta dar forma a una respuesta, acerca del porqué actuamos como lo hacemos, llevando todo al plano de las interacciones y las actuaciones.
[1] “La presentación de la persona en la vida cotidiana”. Introducción. Pág. 14
[2] “La presentación de la persona en la vida cotidiana”. Introducción. Pág. 16
Lo que se nos presenta en el texto, es en primer lugar una descripción de cómo actúan las personas en sociedad, actuación la cual es entendida como una representación teatral, en donde todos los individuos se refugian detrás de una máscara, controlando sus acciones, y dejando que los demás vean sólo lo que cada actor quiere que vean de uno (con lo que se puede controlar lo que los otros perciben de los denominados actores, referidos a los individuos). Pero a los individuos no se les considera como mentirosos o hipócritas por estar actuando todo el tiempo, sino que todos los actores se presentan bajo máscaras de un determinado personaje, y dichos personajes se presentan y proyectan frente a otros personajes (punto que nos permitiría unir a Goffman con Blumer, en cuanto decimos que las interacciones son siempre creativas, ya que para Blumer siempre uno esta interpretando la actuación del otro, y en tanto para Goffman, uno siempre esta actuando en función del otro y en función de la definición de la situación en la que se encuentren los actores).
Luego y siguiendo el texto, llegamos al porqué de este tipo de comportamientos, a lo que se dice en el texto, que cada individuo busca adquirir información del otro individuo o poner en juego la que ya está a disposición (si es que ambos individuos ya se conocen) para así poder definir la situación o el contexto, para poder “saber de antemano lo que cada uno espera del otro” , lo que facilitará la obtención de una respuesta determinada, o sea que todo esto sirve, para poder armar un esquema en el cual podamos interactuar siguiendo un orden lógico al poder establecer desde un comienzo de la interacción qué es lo que se pretende con ella.
El estudio que realiza Goffman tiene en consideración la actuación íntegra de las personas, considerando que las personas actúan distinto, según la interacción en la cual se encuentren, lo que no influye finalmente en la finalidad de esto, lo cual es poder controlar lo que los otros ven de nosotros para así poder en un cierto grado determinar la conducta de los demás y llegar a poder establecer una interacción coherente con los demás. Eso sí hay que tener en consideración que se reconocen dos formas de actuar o de comunicar algo (en cuanto a la expresividad de los individuos, lo que podemos entender como “la capacidad para producir impresiones”[1]) las cuales son la expresión que cada individuo otorga y la que emana de él. En donde tenemos que la primera incluye los símbolos verbales, para la transmisión de la información, mientras que la segunda comprende las acciones que realiza el actor y que los demás pueden ver. Las cuales son las que van a ser estudiadas en el texto “de los dos tipos de comunicaciones mencionadas –las expresiones dadas y las que emanan del individuo-, en este informe nos ocuparemos sobre todo de la segunda, o sea de la expresión no verbal, más teatral y contextual, presumiblemente involuntaria, se maneje o no en forma intencional.”[2]
Lo que nos lleva a decir que el estudio está dirigido mayormente a entender la forma de actuar de las personas, pero no en cuanto a lo que dicen, sino a lo que no dicen, o sea más que nada se ve la forma de actuar de las personas, lo que lleva al autor a dar varios ejemplos de posibles situaciones, en donde se establecen diferentes formas de interacciones dependiendo de los contextos en los cuales se encuentren los diversos actores, contextos que van a ser aportados por la importancia que tengan las personas, ya sea si tienen algún cargo importante, o también se pueden determinar esos contextos por los espacios en los cuales se desarrolla la interacción, ya que como se nombró en el texto, la forma en la que uno va a actuar va a diferir, si es que uno se encuentra en el lugar de trabajo o en su propia casa, ya que son dos contextos diferentes, pero lo que siempre se va a dar en las interacciones, es que uno espera que se valore lo que dicen los demás ya que supuestamente dos individuos están insertos en una misma sociedad y por ende que comparten los mismos valores, por lo que no habría porqué empezar por desconfiar de las personas. Pero es aquí donde se propone una de las tantas dificultades que hay al momento de interactuar con las personas, la cual es que hay que evitar las perturbaciones que se genera cuando a una persona no se le puede creer lo que nos está relatando, lo que genera desconfianza y al mismo tiempo descrédito para la persona a la cual no se le cree, por lo que constantemente hay que ir utilizando prácticas preventivas y correctivas, tanto para evitar estos problemas, como para compensar los casos de descrédito que se den respectivamente.
El autor reconoce varios conceptos, los cuales están asociados al mundo del teatro, ya que se dice que el hombre está constantemente actuando, y así tenemos que en el texto se habla por ejemplo de, “performance”, “encuentro”, “medio”, “papel” o “rutina” todos términos que tienen que ver con la forma en la cual las personas se presentan ante sus iguales, llevando todo a un mundo de las máscaras, los actores y los escenarios, en donde cada uno de nosotros desempeña un rol determinado, para una situación determinada, lo que es bastante irónico, ya que como se dice en el texto “probablemente no sea un mero accidente histórico que el significado original de la palabra persona, sea máscara”.
Por lo que de una manera entendible se intenta dar forma a una respuesta, acerca del porqué actuamos como lo hacemos, llevando todo al plano de las interacciones y las actuaciones.
[1] “La presentación de la persona en la vida cotidiana”. Introducción. Pág. 14
[2] “La presentación de la persona en la vida cotidiana”. Introducción. Pág. 16
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