jueves, 11 de septiembre de 2008

Reseña Felipe Díaz

Para introducir el texto, tenemos que decir que se desarrolla buscando una explicación o generar un entendimiento de las situaciones que se dan, a través de la socialización que van produciendo las personas.

Lo que se nos presenta en el texto, es en primer lugar una descripción de cómo actúan las personas en sociedad, actuación la cual es entendida como una representación teatral, en donde todos los individuos se refugian detrás de una máscara, controlando sus acciones, y dejando que los demás vean sólo lo que cada actor quiere que vean de uno (con lo que se puede controlar lo que los otros perciben de los denominados actores, referidos a los individuos). Pero a los individuos no se les considera como mentirosos o hipócritas por estar actuando todo el tiempo, sino que todos los actores se presentan bajo máscaras de un determinado personaje, y dichos personajes se presentan y proyectan frente a otros personajes (punto que nos permitiría unir a Goffman con Blumer, en cuanto decimos que las interacciones son siempre creativas, ya que para Blumer siempre uno esta interpretando la actuación del otro, y en tanto para Goffman, uno siempre esta actuando en función del otro y en función de la definición de la situación en la que se encuentren los actores).

Luego y siguiendo el texto, llegamos al porqué de este tipo de comportamientos, a lo que se dice en el texto, que cada individuo busca adquirir información del otro individuo o poner en juego la que ya está a disposición (si es que ambos individuos ya se conocen) para así poder definir la situación o el contexto, para poder “saber de antemano lo que cada uno espera del otro” , lo que facilitará la obtención de una respuesta determinada, o sea que todo esto sirve, para poder armar un esquema en el cual podamos interactuar siguiendo un orden lógico al poder establecer desde un comienzo de la interacción qué es lo que se pretende con ella.

El estudio que realiza Goffman tiene en consideración la actuación íntegra de las personas, considerando que las personas actúan distinto, según la interacción en la cual se encuentren, lo que no influye finalmente en la finalidad de esto, lo cual es poder controlar lo que los otros ven de nosotros para así poder en un cierto grado determinar la conducta de los demás y llegar a poder establecer una interacción coherente con los demás. Eso sí hay que tener en consideración que se reconocen dos formas de actuar o de comunicar algo (en cuanto a la expresividad de los individuos, lo que podemos entender como “la capacidad para producir impresiones”[1]) las cuales son la expresión que cada individuo otorga y la que emana de él. En donde tenemos que la primera incluye los símbolos verbales, para la transmisión de la información, mientras que la segunda comprende las acciones que realiza el actor y que los demás pueden ver. Las cuales son las que van a ser estudiadas en el texto “de los dos tipos de comunicaciones mencionadas –las expresiones dadas y las que emanan del individuo-, en este informe nos ocuparemos sobre todo de la segunda, o sea de la expresión no verbal, más teatral y contextual, presumiblemente involuntaria, se maneje o no en forma intencional.”[2]

Lo que nos lleva a decir que el estudio está dirigido mayormente a entender la forma de actuar de las personas, pero no en cuanto a lo que dicen, sino a lo que no dicen, o sea más que nada se ve la forma de actuar de las personas, lo que lleva al autor a dar varios ejemplos de posibles situaciones, en donde se establecen diferentes formas de interacciones dependiendo de los contextos en los cuales se encuentren los diversos actores, contextos que van a ser aportados por la importancia que tengan las personas, ya sea si tienen algún cargo importante, o también se pueden determinar esos contextos por los espacios en los cuales se desarrolla la interacción, ya que como se nombró en el texto, la forma en la que uno va a actuar va a diferir, si es que uno se encuentra en el lugar de trabajo o en su propia casa, ya que son dos contextos diferentes, pero lo que siempre se va a dar en las interacciones, es que uno espera que se valore lo que dicen los demás ya que supuestamente dos individuos están insertos en una misma sociedad y por ende que comparten los mismos valores, por lo que no habría porqué empezar por desconfiar de las personas. Pero es aquí donde se propone una de las tantas dificultades que hay al momento de interactuar con las personas, la cual es que hay que evitar las perturbaciones que se genera cuando a una persona no se le puede creer lo que nos está relatando, lo que genera desconfianza y al mismo tiempo descrédito para la persona a la cual no se le cree, por lo que constantemente hay que ir utilizando prácticas preventivas y correctivas, tanto para evitar estos problemas, como para compensar los casos de descrédito que se den respectivamente.

El autor reconoce varios conceptos, los cuales están asociados al mundo del teatro, ya que se dice que el hombre está constantemente actuando, y así tenemos que en el texto se habla por ejemplo de, “performance”, “encuentro”, “medio”, “papel” o “rutina” todos términos que tienen que ver con la forma en la cual las personas se presentan ante sus iguales, llevando todo a un mundo de las máscaras, los actores y los escenarios, en donde cada uno de nosotros desempeña un rol determinado, para una situación determinada, lo que es bastante irónico, ya que como se dice en el texto “probablemente no sea un mero accidente histórico que el significado original de la palabra persona, sea máscara”.

Por lo que de una manera entendible se intenta dar forma a una respuesta, acerca del porqué actuamos como lo hacemos, llevando todo al plano de las interacciones y las actuaciones.
[1] “La presentación de la persona en la vida cotidiana”. Introducción. Pág. 14
[2] “La presentación de la persona en la vida cotidiana”. Introducción. Pág. 16

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